Caminos de los impresionistas

Seguid uno de los cuatro recorridos del camino de los impresionistas. Estos pequeños itinerarios para hacer senderismo os mostrarán los paisajes pintados por los pintores impresionistas. Recorred el circuito de los impresionistas, que tiene salida en la isla de Chatou y llega hasta Croissy-sur-Seine o Carrières-sur-Seine. Desde Le Pecq o Louveciennes, disfrutaréis de dos itinerarios por donde poder pasear que os harán viajar en el tiempo apreciando los paisajes actuales a la luz del pasado.

El recorrido Monet, desde Chatou hasta Bougival a través de Croissy-sur-Seine: 4,25 km, 1:30 h

El Sena se convertirá en el hilo «azul» de vuestro paseo. Con salida desde el parque de la Isla de los Impresionistas, pasaréis bajo el puente ferroviario inmortalizado por Renoir, luego sobre el puente de Chatou que cruza el Sena, en dirección a la iglesia Notre-Dame. Una vez cruzado el Sena, llegaréis a Croissy-sur-Seine. Por el camino podréis admirar las hermosas villas de finales del siglo XIX: chalé suizo, palacio de mil y una noches, villa palladiana, etc. No os paséis por alto ningún detalle oculto en las fachadas. La gracia de este recorrido es desviarse hacia Chanorier: daréis inevitablemente con algo con lo que entreteneros, como no menos de tres museos, un restaurante, una sala de exposiciones, etc. Si los impresionistas os interesan de verdad, visitad el Museo de La Grenouillère, que os mostrará la historia de esta cafetería flotante famosa y donde la vida de la Belle Époque hará su aparición. Después, volved al camino de sirga para llegar hasta el puente de Bougival, cuyas vistas a orillas del Sena os encantarán. Más información

El recorrido Pissarro, desde Marly-le-Roi hasta Louveciennes: 3,8 km, 0:45 h

¡Empecemos este recorrido real! Este recorrido es imprescindible. Sale desde el parque de Marly, donde el rey Luis XIV hizo construir su palacio en total privacidad para la condesa de Barry, la favorita del rey Luis XV, instalada en Louveciennes, y que sigue por todo el acueducto, la pieza principal de la Máquina de Marly, considerada la octava maravilla del mundo. No os perdáis la historia de estas dos ciudades y tomaos vuestro tiempo para visitar el museo-paseo. Si tal paseo os da hambre, dirigíos a la Grande Rue o a la plaza del General de Gaulle en Marly-le-Roi, donde encontraréis vuestra dicha entre una gran variedad de restaurantes. O si no, dad una vuelta por el centro histórico de Louveciennes, enclavado alrededor de su campanario. ¡El restaurante Aux Chandelles, situado en la plaza Église, es un lugar emblemático! Más información

El recorrido Renoir, desde Chatou hasta Carrières-sur-Seine: 3,6 km, 1:15 h

Disfrutad del buen ambiente que se respira en la aldea Fournaise, la perla de la Isla de los Impresionistas en Chatou. Una pequeña vuelta por el Museo Fournaise, que explica la historia familiar del chiringuito donde Renoir, Maupassant y Caillebotte tenían sus costumbres. No os perdáis la galería Bessières para rodearos de arte contemporáneo o saludar a los apasionados y apasionantes restauradores de barcos de Sequana. Planificad la llegada a última hora de la mañana para almorzar en Les Rives de La Courtille o en La Maison Fournaise, donde Renoir pintó su obra de arte El almuerzo de los remeros.
El padre Suger fue el encargado de que la ciudad de Carrières levantase el vuelo al fundar aquí la abadía. La ciudad está repleta de canteras, a veces confidenciales, ocultas bajo vuestros pies, o a cielo abierto, cerca del parque del ayuntamiento. A merced del paso de las épocas, estas canteras se explotaron para abastecer a los astilleros de la Isla de Francia y luego para cultivar los famosos champiñones de París. Hablando de champiñones, quedaos a almorzar a orillas del Sena o en la plaza Marché, situada un poco más alejada. Más información

El recorrido Sisley, desde Le Pecq hasta Port-Marly: 3,15 km, 1:05 h

Saliendo desde el puente de Le Pecq, no os perdáis la hermosa vista a la isla de Corbiere y el parque, un verdadero oasis de vegetación que hace las delicias tanto de los jóvenes como de los adultos. De paso, saludad a las damas del puente, Sena y Oise, llamadas así por el escultor René Letourneur haciendo referencia al antiguo nombre de Yvelines. ¡No, no estáis en Egipto! Estas majestuosas pirámides son obra del arquitecto Roger Taillibert. No podréis verlo, oculto entre la vegetación, pero el castillo de Alejandro Dumas reina en el lugar. ¡Otro lugar imprescindible en nuestro hermoso destino! Cuando lleguéis a Port-Marly, serán Sisley y Pissarro quienes tomarán el relevo con sus obras maestras, vibrantes testimonios de la época, tanto de la inundación de 1876 como de los inicios de la era industrial. Será un buen momento para hacer una pausa en uno de los restaurantes que tenéis alrededor. Y si queréis digerir tranquilamente, dirigíos a la pasarela e id hasta el parque con su discreto encanto, oculto en un entorno natural. Más información